Gentlemen’s Clubs

Los Gentlemen’s Clubs eran establecimientos fundados con el objetivo de que los caballeros, especialmente los aristócratas, pudieran reunirse con personas de ideas afines para jugar -especialmente en una época en que estaban prohibidos los juegos de apuestas en establecimientos públicos-; discutir sobre diversos temas, sobre todo de política; comer, beber y, en general, disfrutar de la vida.

Los primeros clubes se establecieron en el área del West End de Londres, en la zona de Pall Mall y el Palacio de Saint James en Westminster, lo que hizo que el área recibiese el sobrenombre de Clubland. Durante su apogeo, llegaron a existir cerca de 400 clubes, de los cuales muy pocos han sobrevivido.

Puesto que el objetivo de la existencia de estos clubes era que los caballeros se relajasen, todos ellos estaban exquisitamente decorados, en un estilo clásico, con pinturas al óleo con marcos dorados; bien abastecidos con comida abundante y bebida: brandy, ginebra y champán en cubetas de plata; atendidos personalmente por silenciosos camareros; y amueblados con gusto y refinamiento. Una característica particular es, por ejemplo, la presencia de las butacas Chesterfields, que se convirtieron en un icono histórico de clase y riqueza.

Construidos por los mejores arquitectos de la época, estos edificios se convirtieron en una segunda casa para los caballeros, en los que pasaban gran parte del día e incluso, en algunas ocasiones, toda la noche. No era infrecuente, por ejemplo, que los jóvenes recién graduados, al trasladarse a Londres, viviesen dos o tres años en alguno de ellos hasta que conseguían alquilar una casa o un piso de soltero.

Sin embargo, el acceso a este entorno privilegiado no era sencillo, puesto que se exigía una membresía y, por supuesto, ser hombre. Normalmente, un caballero podía pertenecer únicamente a un solo club. Para ser aceptado tenía que cumplir una serie de requisitos, pagar una cuota y, lo más importante, ser aceptado por los diversos miembros del club. Las colas de espera para ingresar en un club eran bastante largas.

Hoy en día, algunos de los clubes han relajado sus políticas de membresía y han admitido también a mujeres, aunque otros se mantienen exclusivos para caballeros. A finales del siglo XIX se establecieron también clubes femeninos, como el Ladies’ Institute y el Ladies’ Atheneum. Aunque fueron muy populares, solo uno, The University Women’s Club, ha sobrevivido hasta la actualidad como establecimiento limitado a un solo sexo.

Los primeros clubes surgieron alrededor de 1700. Veamos algunos de los más importantes:

  1. White’s Club:

Es el más antiguo y exclusivo club privado de Londres. ¿Quién le habría dicho al inmigrante italiano Francesco Bianco que, en 1693, su emporio de chocolate caliente se convertiría en un prestigioso club de caballeros? Las entradas que vendía en el King’s Theatre y en el Royal Drury Lane pronto atrajeron a muchos caballeros. El Mrs. White’s Chocolate House hizo rápidamente la transición a un club de caballeros, y a principios del siglo XVIII se había convertido en una reputada casa de apuestas. El club ganó reputación tanto por su exclusividad como por el comportamiento a menudo brusco de sus miembros.  Aunque inicialmente estaba establecido en Mayfair, en 1778 se trasladó a St James’s Street. A este club pertenecieron Beau Brummell, el Duque de Wellington o, en la actualidad, el príncipe Carlos.

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  1. Brook’s:

Fundado por primera vez en 1764 por veintisiete prominentes aristócratas del partido de los Whig que se reunían en un local llamado Almack’s, situado en el nº 49 de Pall Mall, con el objetivo de conversar, comer y jugar. En 1773 el local pasó a ser regentado por William Brooks, mercader de vinos y prestamista, del que tomó el nombre. Tres años más tarde, Brooks encargó al arquitecto Henry Holland la construcción de un nuevo edificio en el lugar que ocupa en la actualidad, en St. James’s Street. El nuevo Brooks’s abrió sus puertas en 1778.

Las salas de juego eran una de las principales atracciones. Brooks’s fue considerado el local más adecuado para jugar fuerte después de que el club White’s, que había sido el favorito en el siglo XVIII, estableciese restricciones a determinados juegos.

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Los caballeros apostaban verdaderas fortunas jugando al whist y a los dados; en Brooks’s llegaron a jugarse más de 70.000 libras en una sola noche. Otro pasatiempo muy frecuente consistía en las apuestas, que podían realizarse a partir de cualquier tema, ya fuese la guerra, el tiempo o las mujeres, tal como refleja el libro de apuestas de la institución, que recoge algunas tan extravagantes como la que sigue: «Lord Chomondeley ha entregado 2 guineas a lord Derby, para recibir 500 guineas cada vez que su señoría haga el amor a una mujer en un globo a mil yardas del suelo».

  1. The Travelers Club:

Formado después del cese de las Guerras Napoleónicas, la principal razón de ser de este establecimiento fue proporcionar un santuario de refinamiento para los caballeros viajeros. El club se estableció en 1819 y se mudó a su actual edificio de inspiración florentina en 1832.

  1. Athenaeum Club:

¿Qué mejor mascota para un club al que acuden los intelectuales de Londres que Atenea, la antigua diosa griega de la sabiduría? Su estatua de oro se cierne sobre el pórtico de la impresionantemente palaciega casa club Athenaeum en Pall Mall. Cuando John Wilson Croker propuso un club «para hombres literarios y científicos y seguidores de las Bellas Artes» en 1823, ciertamente no estaba jugando: hasta la fecha, 52 miembros se han embolsado un Premio Nobel.

La sede fue diseñada en estilo neoclásico por Decimus Burton. La entrada principal y la fachada de la casa que daba a Waterloo Place tenía un pórtico dórico con columnas sobre el que fue colocada una estatua de oro de la diosa Atenea, obra de Edward Hodges Baily. En el interior, en la primera planta, se colocó una barandilla continua y un costoso friso, copia del original del Partenón.

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Durante muchos años el Athenaeum fue visto como el máximo representante de los clubes de Londres para el público intelectual. La mayor parte de sus miembros eran hombres que habían heredado riquezas y estatus, pero, posteriormente, el club también admitió a hombres «de distinguida eminencia en Ciencia, literatura, o artes». La admisión de hombres que habían logrado ganar posición social gracias a la influencia intelectual más que por dinero o títulos dio al club una diversidad inusual.

Como no podía ser de otra manera, lo más impresionante de este club son las cerca de 80,000 obras ubicadas de piso a techo en tres espectaculares bibliotecas.

  1. Garrick Club:

Fue fundado en 1831 por un grupo de caballeros literatos bajo el patrocinio del hermano del rey, el Duque de Sussex. Anunciaron que el Club sería un lugar donde ‘los actores y los hombres de refinamiento y educación podrían reunirse en igualdad de condiciones’, donde ‘los patrocinadores del drama y sus profesores debían reunirse’, y donde ‘se promovería una relación fácil entre artistas y mecenas’.

El club lleva el nombre del gran actor del siglo XVIII David Garrick. Atraídos por la combinación de las tradiciones de la sociedad literaria del siglo XVIII con las ventajas de un club social y gastronómico bien dirigido, los primeros miembros de Garrick fueron un grupo sofisticado y cosmopolita que incluía a veinticuatro pares del reino, así como a escritores, actores, músicos y editores.

Miembros notables fueron Charles Dickens, H.G. Wells.

Todavía hoy contiene una de las más grandes colecciones de manuscritos y documentos en su biblioteca.

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  1. The Reform club:

Después de la promulgación de la Ley de Reforma de 1832, los Whig, el partido político que encabezó estas reformas electorales, querían un nuevo centro para discutir ideas radicales. El arquitecto Charles Barry, en 1836, construyó una casa club de estilo palazzo italiano, con columnas corintias, una decoración extravagante y un techo de cristal, que se rompió proverbialmente en 1981 cuando el Reform se convirtió en uno de los primeros clubes de este tipo en admitir mujeres.

  1. Carlton Club:

Fue fundado por pares del reino, parlamentarios y caballeros del Partido Conservador en 1832. En un primer momento, fue construido contiguo a The Reform Club, ya que los miembros del Partido Conservador sintieron la necesidad de establecer un lugar de reunión para planificar su contraataque tras la aprobación de la primera Ley de Reforma.

Su nombre deriva de sus locales originales en Carlton Terrace pero, irónicamente, fue trasladado para ubicarse al lado de The Reform Club en Pall Mall después de que el número de sus miembros superó a la capacidad del edificio. Tras el bombardeo de la Luftwaffe durante la Segunda Guerra Mundial, se trasladó a su lugar actual en el nº 69 de St. James’s Street.

Hasta su muerte, Margaret Thatcher fue la única miembro femenina del club con membresía completa que se convirtió en miembro honorario en 1975.

 

Podríamos seguir mencionando otros clubes, ya que había para variedad de gustos, pero estos pueden darnos una idea de la importancia que cobraron estos establecimientos en su época. Cualquier caballero que se preciara de serlo, tenía que pertenecer a alguno de estos clubes.

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