Mis lecturas de noviembre

El mes de noviembre fue un mes con muy buenas lecturas y muchos descubrimientos de autoras nuevas. Os dejo una selección de algunas de las historias que leí y que me gustaron. A lo mejor os animáis a leer alguna.

1. Todo lo que te oculto de mí (Minstrel Valley 15) (Bethany Bells):

Una preciosa historia, digna de un cuento de princesas!!

La ambientación se reparte en dos escenarios diferentes. Por un lado, el principado de Vergessen, con sus montañas, su precioso lago y un palacio de sueño… con su príncipe correspondiente. Por otro lado, Minstrel Valley y la Escuela de Señoritas de Lady Acton, donde se reunirán las ex-alumnas con motivo del cumpleaños de lady Acton. A pesar de la distancia entre ambos lugares, los dos son lugares encantadores y especiales, y la autora sabe cómo sumergirnos en ellos, de tal manera que al lector le parece que realmente pasa de uno a otro mientras viaja con Harmony.

La trama no está basada en el inicio de una historia de amor, sino en su consolidación. De hecho, parece comenzar al revés, con la despedida de dos enamorados para los que estar juntos es imposible, o, al menos, eso es lo que ellos piensan. Sin embargo, el destino, en forma de intento de asesinato, cambiará los planes de los protagonistas. Por otro lado, y paralela a la trama principal, se desarrolla otra línea, a la que yo no llamaría trama, como tal. Se trata de la esperada celebración de cumpleaños de lady Acton; hecho que toma la autora para darnos pinceladas sobre la vida de las diversas alumnas y profesoras que conocimos en las entregas anteriores. Me ha resultado entrañable ver lo que ha sido de cada una de ellas.

Max es el protagonista masculino, y debo decir que me ha encantado. Guapo, encantador, simpático, y algo egocéntrico, en suma, un verdadero príncipe. Ha crecido en medio de un país de tradiciones y costumbres antiguas que han enraizado en su mentalidad. Sabe que su deber es casarse con una princesa de una de las casas reales de la zona, y ni siquiera se plantea otra posibilidad, a pesar de su amor por Harmony. Me he reído con él y he disfrutado de sus diálogos, pero, sobre todo, con su ingenuidad. Una ingenuidad que provenía de habérsele dado todo desde la cuna. No es el típico héroe de los romances ingleses, más bien, parece que hay que salvarlo a él, pero conquista con su encanto y ese modo optimista de ver la vida.

Harmony es la hermana de Marcus Hale, a quien conocimos en la primera entrega de la serie «Si me lo pide el corazón». Ha cumplido su sueño de convertirse en pintora (aunque todavía busca alcanzar renombre) y se ha enamorado. Es una joven alegre, práctica, con los pies bien asentados sobre la tierra. No duda en ayudar a Max cuando lo necesita, pero tampoco le va a poner las cosas fáciles en su relación. Sabe que, cuando hay dificultades y problemas, no puede ser solo uno el que ceda, ambos deben hacerlo. Además, ¿quién quiere un amor compartido? Ella es la cabeza sensata cuando Max se pierde en el laberíntico camino de sus emociones.

La relación entre los dos es bonita, con momentos dulces y otros de intensa pasión; con instantes en los que el carácter de ambos es puesto a prueba. Al final, como siempre, el amor triunfa, un amor luchado a cada paso del camino, y que culmina en Minstrel Valley, el hogar del amor, sin duda, como lo deja ver lady Acton en el emotivo discurso de su cumpleaños.

Me encanta la pluma de la autora, con esas preciosas y sentidas descripciones, y he gozado, especialmente, con el reencuentro de las alumnas y profesoras. Me ha parecido una historia maravillosa para el final de la serie, aunque Minstrel Valley no acabará nunca, porque el amor siempre hará que surjan nuevas historias. 

2. Tierno y sensible (Andrea Muñoz Majarrez):

Una historia corta y sencilla, impregnada de romance clásico, que me ha enamorado de principio a fin.

Nos situamos en Madrid, en uno de esos tantos barrios madrileños con aires de antigüedad y señorío. Paseamos por las calles de la capital mientras buscamos un regalo, visitamos un teatro, acudimos al gimnasio o nos tomamos una caña con los protagonistas. Las descripciones están tan bien hechas que, para quienes conocemos Madrid, te da la sensación de que eres tú quien camina por la calle. Un detalle que me ha gustado mucho es que la autora use todos los sentidos para sumergirnos en la historia, los sonidos, los olores, los colores…

La trama es sencilla, una historia de amor como la que puede darse en cualquier pareja, sin demasiados sobresaltos ni drama adicional (lo que se agradece, porque odio los tira y afloja para rellenar páginas); es decir, una historia que podría ocurrirle a cualquiera, y creo que eso es de las cosas que más me ha gustado. El hecho de que esté narrada en primera persona, alternando los capítulos de uno a otro protagonista, ayuda a tener una perspectiva amplia de los sentimientos y pensamientos de ambos, y permite que la historia fluya.

Dado que posee un argumento sencillo, la fuerza de la historia radica en sus protagonistas. Adrián me ha enamorado por completo, porque es un chico que rompe con todos los esquemas de las novelas tradicionales. No es un adonis, sino un chico normal, con una bonita sonrisa y unos encantadores ojos verdes; no tiene el cuerpo de un dios griego, más bien carece de músculos, porque el que le gusta ejercitar es el del cerebro. Es buen conversador, educado y simpático… y no se come una rosca. Él que es un tipo romántico y no un picaflor, no encuentra una chica que lo vea tal y como es, que se enamore de él, en lugar de quererlo solo como amigo. En la última ocasión que recibe un rechazo, Adrián decide que, a lo mejor, le conviene una transformación para ser tal y como ellas quiere que sea. A pesar de que quiere intentarlo, no puede quitar de su pecho esa sensación de inseguridad y fracaso. En fin, que a Adrián dan ganas de achucharlo continuamente.

Irene es el polo opuesto. Guapa, deportista, con un amor en cada puerto pero sin intención de amarrar en ninguno, y cero romanticismo. Una vez creyó en el amor, pero sus sueños idealistas se vinieron abajo como un castillo de naipes, causándole heridas que no han cerrado todavía. Conoce a Adrián en el gimnasio que ella frecuenta y que pertenece a su hermano y a un amigo suyo, que resulta ser también amigo de Adrián.

Lo que me ha gustado de su relación es que empieza del modo correcto. Adrián se enamoraba enseguida y ella le daban calabazas, ofreciéndole el papel de amigo; en esta ocasión, todo comienza al revés, por una amistad. Una preciosa amistad que se va desarrollando poco a poco, haciendo que cada uno descubra al otro, hasta hacer que sus sentimientos cambien… sin que tengan que cambiar ellos, sino aceptándose el uno al otro como son.

El estilo de Andrea me ha gustado mucho, rico, fluido, sensorial, con esa capacidad de evocar los sentimientos y la personalidad de cada uno de los protagonistas. También con toques de humor y diálogos chispeantes. Esta historia te hace pasar un buen rato y te deja con una sonrisa romanticona en el rostro al acabarla.

3. A la orilla del mar (Ana F. Malory):

Una historia repleta de pasión y romance, una historia perfecta!!

Esta novela, ambientada en Asturias, no solo nos ofrece unas descripciones maravillosas de esa tierra, de tal manera que realmente sientes que viajas allí con los personajes, sino que, de algún modo, se convierte en un personaje en sí misma, creando la magia perfecta para la historia de amor. Se respira Asturias en cada página, de tal forma que te vas enamorando de la tierra al mismo tiempo que lo haces de los personajes. Y me ha encantado que el romance comience allí y se cierre allí… a la orilla del mar.

La trama es sencilla, un amor de verano que pronto se convierte en algo más profundo y una mala pécora que intenta separar a los enamorados (una pena que se llame Marta, porque me ha llegado a caer realmente mal). La sencillez de la trama es un acierto, ya que permite que destaque más la pasión en la historia y unos personajes redondos, bien estructurados y encantadores.

Alejandro (Jandro) Inclán es el mayor de tres hermanos, y también el más serio. Es totalmente distinto a Marina y a Pelayo, de hecho, ni siquiera se parecen físicamente. A pesar de ello, los tres se llevan bien, por eso, cuando coinciden en la casa de la familia en Asturias, a Marina y a Pelayo, que han ido con una amiga a divertirse, no les molesta demasiado. Sin embargo, desde que Jandro ve a Silvia, todo su mundo se trastoca y por estar con ella es capaz de hacer cualquier cosa; incluso cuando cree que ella lo ha traicionado, faltando a su palabra, busca miles de excusas para justificarla, porque el amor es así.

Silvia acude a Asturias con la esperanza de divertirse, lo que no espera, de ningún modo, es encontrar el amor. Pero cuando conoce al atractivo Jandro, todas sus hormonas se revolucionan. A pesar de todo, deja que las cosas se vayan dando poco a poco, ya que no está segura de que él sienta lo mismo que ella. Sin embargo, cuando comprende que así es, se lanza sin paracaídas, porque ella es una chica sincera, abierta y alegre. Surge así un romance apasionado, intenso y maravilloso, sobre el que se pregunta si tendrá fecha de caducidad o pasará a una relación más duradera. Las cosas de la vida, y una mujer celosa y egoísta, intentarán cambiar el rumbo de sus sentimientos; sin embargo, el verdadero amor siempre triunfa.

Las escenas entre ellos dos son preciosas, cargadas de romance y de pasión, también de momentos divertidos. Los sentimientos de ambos parecen traspasar el papel para llegar al lector; son unos personajes que se disfrutan. Y los secundarios no se quedan atrás, especialmente el irreverente Pelayo, que conquista con su humor, con esa «capacidad de fastidiar» que tienen los hermanos menores, con sus salidas en las conversaciones y que le ganan alguna colleja de su madre… En fin, que no me pienso perder su historia!! Fantásticos los Inclán.

La pluma de Ana me encanta, porque sus historias fluyen de tal manera que parecen escaparse de las páginas, y cuando quieres darte cuenta ya has terminado de leer y te lamentas porque quieres más. En esta novela, además, se nota el amor por Asturias, y las descripciones que contiene la hacen más entrañable, más natural.

Una novela recomendadísima para disfrutar con unos personajes maravillosos y un romance tierno y apasionado. 

4. La noble ladrona (Mariam Orazal):

Una historia bonita con toques humorísticos.

Con una ambientación muy cuidada que nos introduce en el Londres victoriano, la autora nos presenta una historia con una protagonista atrevida, que se sale algo de los cánones de la época, pero que nos conduce a través de los recovecos del mundo aristocrático de la época y sus normas sociales.

La trama romántica se engarza en la trama principal que dirige los pasos de los protagonistas y de los secundarios. Con un ritmo fluido, lo que al principio parecía un asunto sencillo, un robo que acabaría con todos los problemas de las dos jóvenes protagonistas, se va complicando poco a poco, propiciando momentos divertidos y algunos algo más cargados de tensión, aunque quizás me faltaron algunas páginas más para desarrollar en profundidad estos últimos.

Aunque son dos los protagonistas principales, el papel de los dos secundarios es también importante, sobre todo el que juega la pequeña Malone (cuya historia, sin duda, me encantará conocer). Lucas, marqués de Riversey, es un hombre atractivo, un tanto pícaro, y el mejor amigo de Marcus, el hermano de Megan Chadwick. Se nos presenta como un hombre de fuertes pasiones y, en algunos momentos, demasiado impulsivo y con muy poco control sobre sí mismo. Aún así, nos deja ver su nobleza de corazón. Lucas lleva enamorado de Megan en silencio desde hace muchos años, y de no ser por incidente en el que la joven se ve envuelta, quizás no habría dado el paso de ir tras ella. Sin embargo, a partir del momento en que la besa, se vuelva incapaz de controlar la pasión que siente por ella. Y así es como se muestra a lo largo de la historia, más pasional que racional, lo que concede al lector momentos intensos de la pareja juntos.

Megan Chadwick, a pesar de haberse criado como una dama, tiene una forma de ser demasiado alocada; quizás, incluso, algo infantil en algunos momentos; y, por supuesto, poco convencional. Su carácter abierto y su capacidad para expresarse sin filtros, proporciona algunos de los momentos cómicos de la lectura. Como personaje, aunque encantadora, no siempre me ha resultado coherente en su comportamiento; creo que, en este sentido, la pequeña Malone ofrece un carácter más redondo. De cualquier forma, las dos amigas forman un tándem que equilibra la historia. El amor de Megan por Lucas nace de la sensualidad que él despierta en ella, y que le hace verlo con ojos distintos a lo que estaba acostumbrada como amigo de su hermano, y poco a poco va echando raíces en ella.

Me encanta la pluma de la autora, y aunque esta historia me ha gustado mucho, debo decir que la autora ha mejorado con el pasar de los años, creando personajes más profundos, pero con la misma delicadeza y atractivo de los de esta obra.

5. Tras la pista que me llevó a ti (Caridad Bernal):

Más que una novela romántica, para mí es la historia de tres personas que buscan su lugar en el mundo y en la vida que les ha tocado vivir.

La mayor parte de la novela está ambientada en Madrid, y la autora sabe usar esta ambientación con sutileza, sin abundar en los detalles, pero haciéndola siempre presente de tal manera que en todo momento sabes que estás en las calles de esta gran ciudad. Además de esto, para mí también forma parte de la ambientación las abundantes referencias musicales que, de alguna manera, enmarcan la personalidad de los protagonistas.


La trama se desarrolla en torno a un suceso dramático, el suicidio de una escritora conocida, como punto de partida para que los tres protagonistas nos hablen de sus propias historias, de sus logros y fracasos, mientras ayudan a esclarecer el acontecimiento que ha unido sus vidas. Cada uno de los protagonistas tiene su propia voz narrativa y aprovecha para contarnos lo que quiere que conozcamos de sí mismo, pero, al mismo tiempo, nos ofrecen también su propia visión de los otros personajes o, más bien, de María, la protagonista femenina. Así, desde esta doble perspectiva, vamos asistiendo a esos cambios en la mentalidad de los personajes que los lleva a descubrir su lugar concreto en el mundo.

Como ya he dicho, son tres los protagonistas de esta historia: María, una joven escritora novel que está alcanzando un gran éxito; Sancho, un hombre de mediana edad, escritor consagrado, que pasa una mala racha de inspiración; y Martín, un hombre que pertenece al equipo de negociadores de la policía y que trata de rehacer su vida tras un accidente que lo dejó incapacitado para el servicio activo que él deseaba. De alguna manera, los tres tienen una visión negativa de sí mismos, aunque cada uno lo oculte como pueda: María refugiándose en su propio mundo mientras evita las relaciones sociales y vivir la vida; Sancho, recurriendo al sarcasmo y a esa actitud chulesca de «a mí no me importa nada»; y Martín en la negación de todo sentimiento.

La entrada de María en la vida de los dos hombres cambiará, de alguna manera, la dinámica que han seguido hasta ese momento, sacándolos de su zona de confort y haciéndoles enfrentarse a sí mismos. Entre María y Martín se da una atracción física que termina en una relación, aunque, para mi gusto, faltó más profundidad, más roce diario, para que pudiera cuajar su amor de una forma más creíble, ya que los encuentros entre ellos son escasos. La relación con Sancho, en cambio, es mucho más real, tanto por las veces que se encuentran, casi como si fuese algo cotidiano, como por los temas de conversación, a veces profundos, a veces banales, llenos de bromas y rapapolvos, que contribuyen a la forja de la amistad que los unirá al final. María, por su parte, como escritora de novela romántica nos va exponiendo sus pensamientos sobre ello con un marcado contraste, en ocasiones, entre cómo piensa y cómo actúa. Debo decir que yo, como escritora de romántica, no me identifiqué con ella, quizás porque María es demasiado intensa.

El estilo de la autora es fluido y ameno, con toques de humor en boca de los personajes, y con un buen desarrollo de la línea narrativa de la trama que te hace cuestionarte, como a María, si en realidad Yolanda se suicidó o no. La historia se disfruta, pero, como digo, no la encuadraría dentro de la romántica. 

Espero que si alguna os ha llamado la atención, le deis una oportunidad, porque todas son autoras fantásticas y preciosas sus historias.

¡Buenas lecturas1

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